Por qué no todo el mundo debería practicar magia
No todo el mundo debería practicar magia. Y decirlo no es elitismo: es responsabilidad . La magia —cuando se toma en serio— no es una actividad inocua ni un pasatiempo simbólico. Es una práctica que introduce fricción , reorganiza estructuras internas y exige asumir consecuencias. No todo el mundo quiere eso. Y, más importante aún, no todo el mundo puede sostenerlo . En el esoterismo contemporáneo se ha instalado una idea peligrosa: que la magia es un derecho universal, accesible, terapéutico y siempre beneficioso. Bajo ese marco, cualquier límite se interpreta como exclusión injusta y cualquier advertencia como autoritarismo. El resultado no es democratización, sino banalización . Practicar magia implica exponerse a procesos que no siempre son agradables. Implica perder certezas, revisar vínculos, modificar hábitos y, en ocasiones, aceptar que lo que se pedía no era lo que se necesitaba. Quien busca confirmación constante, consuelo inmediato o experiencias estéticas suele v...