POR QUÉ MEDITAR NO ES HUIR DE TU SOMBRA
Representación artística de la serenidad y el equilibrio mental La imagen que te vendieron de la meditación es cómoda: una esterilla, incienso barato y la promesa de paz mental como premio inmediato. Te dijeron que si cierras los ojos, respiras y repites mantras, el dolor desaparece. Mentira. Meditar no es huir. Meditar es quedarte desnuda en la misma habitación con tus demonios, sin nada con qué distraerlos. Meditación no es evasión: es exposición Carl Jung llamó la sombra a todo aquello que negamos, reprimimos o disfrazamos para que nadie —ni siquiera nosotras— lo vea. Meditar, cuando se hace de verdad, no es construir un refugio luminoso , sino abrir la puerta del sótano y sentarte en medio de los escombros que tanto tiempo fingiste no tener . Por eso el camino del silencio no es apto para cualquiera: te exige ver lo que preferirías quemar . El espejismo del “mindfulness” en serie Hoy, la industria espiritual vende la meditación como si fuese el nuevo Proza...