EL HIERRO Y EL SORTILEGIO DE LA SANGRE
Desde que el ser humano aprendió a arrancar el hierro de las entrañas ardientes de la tierra, supo también que no tenía entre sus manos un simple metal, sino un nexo de poder entre el cielo y el inframundo . A diferencia del bronce, que se obtenía mediante la alquimia de dos elementos blandos (cobre y estaño), el hierro se imponía como materia indómita: exigía hornos más ardientes, dominio del fuego más intenso, y una violencia casi sacrificial sobre la roca que lo contenía. No es casual que muchas culturas lo identificaran con la sangre y la guerra , pero también con la protección contra lo invisible . Hierro y maleficio en Europa antigua En la tradición indoeuropea, el hierro fue desde el inicio un límite entre lo humano y lo espectral. Plinio el Viejo, en su Naturalis Historia (XXXIV, 145), ya recogía la creencia en el poder apotropaico del hierro: un simple clavo podía alejar pesadillas y presencias malignas. La Edad Media heredó y expandió este imaginario: se clavaban cuchillo...